La ventana

nº6


Recuerdos de la Infancia y de la Adolescencia

Hemos tenido la osadía de pedirle a Corín Tellado una colaboración para nuestra revista, aquí la tenéis.

Gracias, Corín.

(Corín Tellado ya nos había recibido en su casa para una entrevista que podéis leer en el número 4 de LA VENTANA.)

 


 

RECUERDOS DE LA INFANCIA y DE LA ADOLESCENCIA

 

Deseábamos que llegasen las cinco de la tarde, era la hora clave para dejar la escuela. Doña Pilar era muy buena persona, y me refiero a la maestra, pero como ya se sabe, en la infancia todo lo que te obliga a un deber, resulta pesaroso. Salíamos corriendo, había una escuela de niños y otra de niñas, pero al salir nos juntábamos todos en una especie de sendero cubierto de hierba. Corríamos cuesta abajo y cada cual entraba en su casa a buscar la merienda. Después bajábamos hasta el puente.

 

Era una explanada que cruzaba un río, un río muy poco caudaloso donde a veces nos metíamos descalzos a coger anguilas. Lo cubría un puente, y allí jugábamos a las canicas o a los ladrones.

 

Cuando estalló la guerra nacional en España aprendimos cosas que ignorábamos. Veíamos a los soldados que llevaban unos cueros cruzándoles el pecho y nosotros los imitábamos.

 

Yo siempre fui líder, y con hojas de árbol ponía a mis huestes a hacer los correajes que cruzaban los pechos de los críos. Uníamos las hojas con pinchos de esos que cuelgan en las piñas corrientes y molientes. Nos poníamos en fila y desfilábamos cantando el "Cara al sol", que era la canción de la época, y no porque estuviese de moda, sino porque era el himno nacional que cantaban en época de guerra. Otras veces, como yo vivía en un puerto de mar ,preparábamos aparejos y desde el muelle pescábamos cangrejos. Era una vida feliz una existencia infantil que rara vez se vive ahora. Nuestros juegos eran inocentes. En la escuela teníamos una enciclopedia y un solo profesor, que era la maestra nacional.

 

En aquella época la geografía, la historia, la gramática y la lengua se cerraba toda en un volumen, y aunque se diga que se estudiaba poco y mal, hay que dar una vuelta por la historia y hacerse cargo de todos los prohombres y mujeres que dejaron un recuerdo inmortal.

 

Recuerdo que leíamos el corazón una y otra vez, todos los días, sabíamos la historia de Marco de principio a fin. Cuando más tarde salió la televisión y la vida de Marco saltó a la pantalla, no nos causó estupor, pero sí alegría y vivimos y vimos con los ojos lo que ya sabíamos y hablamos visto con la imaginación. La vida con el tiempo y los años ha cambiado, es natural. Malo seria que se estacionara en el ayer. El hoy y el mañana son importantes en la existencia, y los jóvenes de hoyo en día se divierten de otra manera.

 

Por supuesto, cuando yo tenía trece años, jugaba al balón con los muchachos, hacíamos partidos de fútbol entre chicos y chicas, y nuestro divertimento era sano y saludable. Hoy todo es bastante más confuso. La droga vino a destruir esa sana juventud de aquella época.

Las generaciones tienen otros hábitos, beben a los doce años, trasnochan como adultos, Yo no estoy refiriéndome a toda la juventud, pero parte de ella yo creo que está ya destruida y es difícil de recuperar, por eso digo a veces si la modernidad, o el modernismo, como quieran llamarle, es digno de ser vivido porque hace agua por muchas partes y destruye a muchos seres humanos por otra. Yo no soy partidaria ni del ayer ni del hoy, el de ayer es pasivo y el hoy es fluido, pero no sé si será afluyente, sano para el futuro. Algunos jóvenes, sobre todo grupos muy especiales, con trece años, salen en pandillas con muchachos. Luego ocurre lo que tanto se lamenta. Embarazos prematuros, abortos indeseados, se dice que en España es tan abultado el número de adolescentes embarazadas que resulta inmensamente penoso. Yo escrito esto para jóvenes de hoy, que procuren no perderse en ese sistema de bullicio y obedezcan a sus padres y sigan sus consejos que en la mayoría de los casos, son los únicos que pueden salvar de un futuro miserable y destructivo.

 

No estoy dando un consejo aunque hable de ello, estoy poniendo sobre aviso a esas jovencitas que en vez de ir a clase y estudiar una carrera que hoy es fácil y no digan que los pobres ya no pueden estudiar, porque el estudio hoy es accesible a toda la sociedad, repito a esas jovencitas que muchas veces dejan en la consola de la entrada sus deberes para buscar la diversión fácil que siempre perjudica ya veces destruye el futuro de una vida que podrá ser brillante y honesta y se convierte en un infierno.

 

Corín Tellado
 

 

 

 

 

 

 

LA VENTANA  

nº 6 Mayo 2003