Deseábamos que
llegasen las cinco de la tarde, era la hora clave para dejar la escuela. Doña
Pilar era muy buena persona, y me refiero a la maestra, pero como ya se sabe,
en la infancia todo lo que te obliga a un deber, resulta pesaroso. Salíamos
corriendo, había una escuela de niños y otra de niñas, pero al salir nos
juntábamos todos en una especie de sendero cubierto de hierba. Corríamos
cuesta abajo y cada cual entraba en su casa a buscar la merienda. Después
bajábamos hasta el puente.
Era una explanada
que cruzaba un río, un río muy poco caudaloso donde a veces nos metíamos
descalzos a coger anguilas. Lo cubría un puente, y allí jugábamos a las
canicas o a los ladrones.
Cuando estalló la
guerra nacional en España aprendimos cosas que ignorábamos. Veíamos a los
soldados que llevaban unos cueros cruzándoles el pecho y nosotros los
imitábamos.
Yo siempre fui
líder, y con hojas de árbol ponía a mis huestes a hacer los correajes que
cruzaban los pechos de los críos. Uníamos las hojas con pinchos de esos que
cuelgan en las piñas corrientes y molientes. Nos poníamos en fila y
desfilábamos cantando el "Cara al sol", que era la canción de la época, y no
porque estuviese de moda, sino porque era el himno nacional que cantaban en
época de guerra. Otras veces, como yo vivía en un puerto de mar ,preparábamos
aparejos y desde el muelle pescábamos cangrejos. Era una vida feliz una
existencia infantil que rara vez se vive ahora. Nuestros juegos eran
inocentes. En la escuela teníamos una enciclopedia y un solo profesor, que era
la maestra nacional.
En aquella época
la geografía, la historia, la gramática y la lengua se cerraba toda en un
volumen, y aunque se diga que se estudiaba poco y mal, hay que dar una vuelta
por la historia y hacerse cargo de todos los prohombres y mujeres que dejaron
un recuerdo inmortal.
Recuerdo que
leíamos el corazón una y otra vez, todos los días, sabíamos la historia de
Marco de principio a fin. Cuando más tarde salió la televisión y la vida de
Marco saltó a la pantalla, no nos causó estupor, pero sí alegría y vivimos y
vimos con los ojos lo que ya sabíamos y hablamos visto con la imaginación. La
vida con el tiempo y los años ha cambiado, es natural. Malo seria que se
estacionara en el ayer. El hoy y el mañana son importantes en la existencia, y
los jóvenes de hoyo en día se divierten de otra manera.
Por supuesto,
cuando yo tenía trece años, jugaba al balón con los muchachos, hacíamos
partidos de fútbol entre chicos y chicas, y nuestro divertimento era sano y
saludable. Hoy todo es bastante más confuso. La droga vino a destruir esa sana
juventud de aquella época.
Las generaciones
tienen otros hábitos, beben a los doce años, trasnochan como adultos, Yo no
estoy refiriéndome a toda la juventud, pero parte de ella yo creo que está ya
destruida y es difícil de recuperar, por eso digo a veces si la modernidad, o
el modernismo, como quieran llamarle, es digno de ser vivido porque hace agua
por muchas partes y destruye a muchos seres humanos por otra. Yo no soy
partidaria ni del ayer ni del hoy, el de ayer es pasivo y el hoy es fluido,
pero no sé si será afluyente, sano para el futuro. Algunos jóvenes, sobre todo
grupos muy especiales, con trece años, salen en pandillas con muchachos. Luego
ocurre lo que tanto se lamenta. Embarazos prematuros, abortos indeseados, se
dice que en España es tan abultado el número de adolescentes embarazadas que
resulta inmensamente penoso. Yo escrito esto para jóvenes de hoy, que procuren
no perderse en ese sistema de bullicio y obedezcan a sus padres y sigan sus
consejos que en la mayoría de los casos, son los únicos que pueden salvar de
un futuro miserable y destructivo.
No estoy dando un
consejo aunque hable de ello, estoy poniendo sobre aviso a esas jovencitas que
en vez de ir a clase y estudiar una carrera que hoy es fácil y no digan que
los pobres ya no pueden estudiar, porque el estudio hoy es accesible a toda la
sociedad, repito a esas jovencitas que muchas veces dejan en la consola de la
entrada sus deberes para buscar la diversión fácil que siempre perjudica ya
veces destruye el futuro de una vida que podrá ser brillante y honesta y se
convierte en un infierno.