El Cíclope y Bin Laden
En el cuento de Ulises y
Polifemo en la Odisea de Homero se pueden apreciar paralelismos que
guardan relación con el ataque del 11 de septiembre a las Torres Gemelas que
se produjo en Estados Unidos.
Polifemo representa a los
Estados Unidos.El ojo de Polifemo, el cíclope, representa lo que más le
duele a este país, es decir, la economía (las Torres), lo militar (el
Pentágono), y la política (la Casa Blanca). La estaca de olivo que clava
Odiseo al cíclope son los aviones que atacaron “el ojo de Polifemo”.
En la Odisea quien
realiza la acción es Nadie, con lo que el cíclope se enfurece aún más. Tan
sólo se cree que los kamikazes que pilotaban los aviones pueden pertenecer a
un grupo musulmán de seguidores fanáticos del casi ya también mítico Osama
Bin Laden.
Cuando Polifemo, lleno de
ira por las burlas de Odiseo arranca la cumbre de una montaña para
arrojársela mientras éste huye, podemos ver las desproporcionadas respuestas
contra esta acción terrorista.
Como conclusión, podemos
decir que el país más poderoso, el ser más monstruoso y temido como era el
cíclope, no era tan invencible como quieren aparentar.
Verónica Solares.
Francisca y Medea
Aún con miles de años de por
medio, las pasiones humanas perviven en el tiempo a lo largo de la historia
de la Humanidad; de tal manera que entre una mujer actual llamada Paquita y
la mítica Medea encontramos sorprendentes paralelismos.
Las dos mujeres ayudan y se esfuerzan
en alzar a sus maridos para que consigan sus metas y reciben como pago el
ser repudiadas: gracias a Medea, Jasón consigue el Vellocino de Oro, el
marido de Francisca compra su camión.
Medea es hechicera y maga,
se mueve entre pócimas y ungüentos, Paquita consume drogas y alcohol, cuando
enloquecen de celos al verse abandonadas su cólera se ve acompañada de un
aura de venenos.
En la historia de ambas
mujeres hay una muerte anterior a sus crímenes, a Paquita se le murió un
hijo de seis años, Medea mató a su propio hermano al escapar de su país para
irse con Jasón. Por cierto que Paquita también abandonó su tierra para
casarse.
La nodriza de Medea y la
madre de Paquita son las que se dan cuenta de la locura que se apodera de
las jóvenes mujeres y temen que algo muy grave pueda suceder.
Las dos mujeres discuten
fuertemente con sus maridos; ambas planean el crimen, Paquita va a la
Guardia Civil y pregunta qué pasaría si matara a su marido, Medea maquina su
acción en un escalofriante monólogo.
Finalmente cometen el
asesinato de sus dos hijos, la posesión más preciada de sus maridos.
Los maridos llegan demasiado
tarde, sólo para lamentarse.
El coro –la gente- vaticina,
contempla y comenta la tragedia.
Andrea García, Verónica Díaz
y Verónica Solares.
Hécuba y dos mujeres palestinas
¿Qué podría escribir un poeta sobre tu
tumba? “A este niño lo mataron un día los aqueos por temor.”
¡Vergonzoso epigrama para Grecia!
Todos
salimos emocionados de la charla con Matmuh, Mohammed y sus madres.
Ellos, como
los troyanos “en la flor de la edad”, luchan por defender su patria
asediada.
Pero detrás
(¿detrás?) estaban las mujeres..... dos jóvenes y avejentadas mujeres.
Como Hécuba,
madres muchas veces, y como ella bastión y defensa de sus hijos; Como Hécuba,
mujeres sometidas a la ley de los hombres, que allí también es la ley de
Dios, y como ella más fuertes que los propios varones.
¿Cómo vive
una madre de trece hijos, que ha tenido a alguno de ellos muerto en sus
brazos, la cotidiana masacre de la guerra? ¿De dónde brota esa fortaleza que
a todos nos impactó cuando las conocimos?. De su propia tragedia. Mujeres
sin nada. Sin nada superfluo y sin nada necesario.
Un soldado sustituye a otro en la guerra. ¿Pero quién
sustituye en la guerra a una madre?