La ventana

nº5


 

LAS BARRERAS ARQUITECTÓNICAS


 

El tema de las barreras arquitectónicas para discapacitados, digan lo que digan, sigue siendo un campo donde no se ha hecho casi nada y hay que hacerlo casi todo. Tal vez esta sea una afirmación demasiado rotunda, pero a mí modo de ver las cosas, responde a la realidad (aunque pueda equivocarme, por supuesto).

Seamos realistas. Si entendemos por barreras arquitectónicas todo aquello que impide el uso normal de unas instalaciones o un servicio o dificulta la vida normal (dentro de las limitaciones) de un discapacitado de cualquier tipo, nos daremos cuenta de que no son sólo (como parece ser la opinión de algunas personas, lo sé por experiencia propia) escaleras, es tanta barrera unas escaleras como un semáforo sin señal auditiva para los ciegos, o una película sin subtítulos para sordos, etc.

También digo "casi todo" porque algunos de los sitios supuestamente "accesibles" a nivel de silla de ruedas son de risa o para echarse a temblar (en el caso de que vayas en silla). Pongamos como ejemplo los cines de La Calzada (los Yelmo Cineplex o los "cines de Conti" para los del barrio y asiduos).Este edificio tiene un ascensor imponente para subir a las salas de cine: Gris metalizado, gran capacidad ... último modelo, ahora bién: llegas a la sala de cine, y te encuentras con el espectáculo de ver que las plazas para minusválidos (tres, ni más ni menos) están nada menos que en suelo del cine delante de la primera fila (así la película debe verse en eso que llaman Do1by Surround). Y si enojado y acordándote de alguien (o de algún pariente suyo) quieres subir más arriba .... pues resulta que son todo escaleras. Vaya plan.

Esto es sólo un ejemplo. Hay cientos de sitios así, y ya no hablemos de cosas como cine para sordos, el manido tema del "sentido artístico de los edificios" (de ahí parece desprenderse el binomio "edificio bonito = escaleras por doquier") o el viejo chiste de las plazas de aparcamiento (mucha gente está ciega: todos los que aparcan encima, curiosamente es porque no lo han visto, según ellos).

Reflexionemos de una vez, ya que dicen que la sociedad está tan sensibilizada Q¿??) un pensamiento tan sencillo como éste: a nadie le cuesta subir o bajar una rampa. Sin embargo, a toda la gente en silla de ruedas le es imposible subir o bajar escaleras.

Una pista para muchos arquitectos: las rampas no pueden tener ochenta grados, como suele pasar.

 

Miguel Menéndez Méndez, TISOC

 

 

 

 

 

LA VENTANA  

nº 5 Mayo  2002