El tema de las barreras arquitectónicas
para discapacitados, digan lo que digan, sigue siendo un campo
donde no se ha hecho casi nada y hay que hacerlo casi todo. Tal
vez esta sea una afirmación demasiado rotunda, pero a mí modo de
ver las cosas, responde a la realidad (aunque pueda equivocarme,
por supuesto).
Seamos realistas. Si entendemos por
barreras arquitectónicas todo aquello que impide el uso normal
de unas instalaciones o un servicio o dificulta la vida normal
(dentro de las limitaciones) de un discapacitado de cualquier
tipo, nos daremos cuenta de que no son sólo (como parece ser la
opinión de algunas personas, lo sé por experiencia propia)
escaleras, es tanta barrera unas escaleras como un semáforo sin
señal auditiva para los ciegos, o una película sin subtítulos
para sordos, etc.
También digo "casi todo" porque algunos de
los sitios supuestamente "accesibles" a nivel de silla de ruedas
son de risa o para echarse a temblar (en el caso de que vayas en
silla). Pongamos como ejemplo los cines de La Calzada (los Yelmo
Cineplex o los "cines de Conti" para los del barrio y
asiduos).Este edificio tiene un ascensor imponente para subir a
las salas de cine: Gris metalizado, gran capacidad ... último
modelo, ahora bién: llegas a la sala de cine, y te encuentras
con el espectáculo de ver que las plazas para minusválidos
(tres, ni más ni menos) están nada menos que en suelo del cine
delante de la primera fila (así la película debe verse en eso
que llaman Do1by Surround). Y si enojado y acordándote de
alguien (o de algún pariente suyo) quieres subir más arriba ....
pues resulta que son todo escaleras. Vaya plan.
Esto es sólo un ejemplo. Hay cientos de
sitios así, y ya no hablemos de cosas como cine para sordos, el
manido tema del "sentido artístico de los edificios" (de ahí
parece desprenderse el binomio "edificio bonito = escaleras por
doquier") o el viejo chiste de las plazas de aparcamiento (mucha
gente está ciega: todos los que aparcan encima, curiosamente es
porque no lo han visto, según ellos).
Reflexionemos de una vez, ya que dicen que
la sociedad está tan sensibilizada Q¿??) un pensamiento tan
sencillo como éste: a nadie le cuesta subir o bajar una rampa.
Sin embargo, a toda la gente en silla de ruedas le es imposible
subir o bajar escaleras.
Una pista para muchos arquitectos: las
rampas no pueden tener ochenta grados, como suele pasar.
Miguel Menéndez Méndez, TISOC